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domingo, 30 de diciembre de 2012

Diez consejos para aliviar las resacas

Cualquier tipo de bebida alcohólica, incluidas las de baja graduación, genera efectos nocivos más o menos graves según quién beba y cuánto ingiera

Los últimos días del año son motivo de reunión y de festejo, un escenario distendido de celebraciones y de encuentros donde, en simultáneo, no faltan los excesos. Además de las comidas copiosas y los típicos dulces navideños, el consumo de bebidas alcohólicas en estas fechas se dispara de manera alarmante. Según datos de la Sociedad Española de Medicina de Emergencias (SEMES), solo en Nochevieja, las intoxicaciones etílicas pueden incrementarse hasta en un 300%. No hace falta llegar a esos extremos para conocer las consecuencias del alcohol. Entre comidas de trabajo, reuniones con amigos y encuentros familiares, durante estos días es frecuente beber de más, pasarse "un poco" con las copas y acabar con dolor de cabeza, náuseas, pesadez o dolor de estómago. Síntomas de la resaca. A continuación se presentan diez consejos nutricionales para aliviarla.

 Aliviar la resaca: diez consejos para tener en cuenta

El alcohol es un tóxico, de modo que cualquier tipo de bebida alcohólica -incluidas las de baja graduación- generará efectos nocivos, más o menos graves según quién beba y cuánto ingiera. La gravedad de la resaca de alcohol está relacionada con la inflamación inducida por las impurezas de la bebida alcohólica y los subproductos del metabolismo del alcohol. Para evitar grandes perjuicios, conviene no ingerir bebidas alcohólicas con el estómago vacío. Cuanto más lleno esté, más tardará el alcohol en llegar a la sangre.
  1. El único método infalible para evitar las resacas es evitar el alcohol, pero dado que en estas fechas parece un objetivo difícil de cumplir, la mejor opción es limitar su consumo al mínimo y buscar otras alternativas "con chispa" para disfrutar de las celebraciones. Los cócteles sin alcohol son una opción estupenda.
  2. Hay muchas curas, remedios caseros y agentes profilácticos para afrontar las resacas, pero la evidencia científica de su efectividad, en general, es escasa. Algunos complementos ayudan a reducir unos síntomas específicos -como el dolor de cabeza o los vómitos-. Sin embargo, no son eficaces para atenuar otros, como la somnolencia y la fatiga.
  3. Ante un consumo extraordinario de alcohol, todos los órganos se ven perjudicados, aunque hay uno en particular que sufre más: el hígado. Algunos alimentos acentúan su función depurativa y favorecen su recuperación tras un día de excesos. En este grupo figuran los vegetales verdes y con ligero sabor amargo, como la alcachofa, la achicoria, la endibia, el cardo, la escarola, el brócoli y el rábano.
  4. La dieta no puede, por sí misma, evitar una resaca o curarla, pero una adecuada selección de alimentos sí puede servir de ayuda para mitigar las molestias. Estos alimentos deben ser poco exigentes con el hígado y la vesícula, los órganos que se encargan de digerir las grasas.
  5. Las grasas y las comidas muy copiosas requieren que estos órganos trabajen más. Por tanto, en días de resaca no cabe probar frituras, guisos, estofados y asados contundentes. En su lugar, se optará por las cocciones al vapor, los estofados de verduras a fuego lento y hervidos, y la plancha.
  6. Las frutas frescas también están recomendadas. Se pueden combinar y alternar con frutas asadas o en compota, muy suaves para la función digestiva. Algunas ideas: la compota de manzana y zanahoria, las manzanas asadas o las peras cocidas.
  7. El mejor desayuno para una mañana de resaca debe ser liviano, nada copioso y sin excitantes. Es preferible beber una infusión o un té verde en lugar de café.
  8. Las comidas y las cenas deberían componerse de cereales (arroz, pasta, cuscús...) mezclados con verduras de hoja verde y de raíz.
  9. Las vitaminas que intervienen en el ciclo de metabolización del alcohol son la B1, B6 y B12 y la vitamina C. Aunque su eficacia para "curar" la resaca no está demostrada desde el punto de vista clínico, el aporte extra de estas vitaminas antes y después de los excesos con el alcohol sí puede servir de atenuante de los desagradables síntomas.
  10. Los caldos que resultan de la cocción de las verduras más indicadas para la nutrición hepática, las de hoja verde, se pueden tomar entre horas a modo de remedio coadyuvante, al igual que los licuados depurativos que se hagan con hortalizas o mezclados con frutas. Desde un jugo de hortalizas verdes, uno de manzana y zanahoria, o de apio y manzana en forma de sopa fría, hasta un diurético caldo de apio y cebolla.

 EROSKI CONSUMER

Las vacaciones suponen un problema para las personas que no saben que son diabéticos

Los alimentos con un alto contenido de sal y de grasa pueden ponerles en riesgo de un ataque cardiaco y de ACV

Imagen de noticias HealthDayLa comida y bebida de las vacaciones podrían poner en riesgo a las personas que no saben que tienen diabetes tipo 2, afirma un experto.
"Por más tentador y sabroso que sea, comer alimentos ricos en grasa y con un exceso de calorías, carbohidratos y sal pondrá a las personas que no saben que tienen la enfermedad en un riesgo alto", aseguró el Dr. Dale Hamilton, endocrinólogo y especialista en diabetes del Hospital Metodista en Houston, en un comunicado de prensa del hospital.

"Las causas más habituales de muerte cuando se padece una diabetes tipo 2 son el ataque cardiaco y el accidente cerebrovascular (ACV)", señaló.

Las personas con diabetes tipo 2, la forma más habitual de diabetes con diferencia, tienen problemas para generar insulina, que el cuerpo necesita para convertir los alimentos en energía. Casi 26 millones de personas en Estados Unidos tienen diabetes, 7 millones de las cuales no saben que la tienen, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.
Algunos de los síntomas de la diabetes tipo 2 son: sed; orinar con frecuencia (especialmente por las noches); fatiga; visión borrosa; pérdida de peso sin proponérselo, y un nivel alto de azúcar en la sangre.
Debido a los riesgos de mortalidad asociados con la diabetes, Hamilton recomienda que averigüe si tiene diabetes. Una edad avanzada, la obesidad, antecedentes familiares de diabetes y un estilo de vida sedentario aumentan el riesgo.
"El nivel alto de azúcar en la sangre debilita el sistema inmunitario, de tal manera que una persona puede contraer un resfriado del que no logra deshacerse o desarrollar una infección que no se cura", explicó Hamilton. "Le recomiendo que realice la prueba del nivel de azúcar en la sangre con frecuencia con un dispositivo que puede comprar en una farmacia. Si su nivel está entre 126 y 200 mg/dL, usted está en riesgo de diabetes tipo 2".
Afirmó que es una buena idea limitar la cantidad de alimentos ricos en carbohidratos, como el pan blanco, el arroz blanco, las patatas y la pasta, además de las carnes curadas, como el jamón y el pavo ahumado, que contienen niveles altos de sal. Al mezclarse con otros alimentos pueden causar una tensión en el corazón y aumentar la presión sanguínea, lo que puede resultar en un dolor de pecho, falta de aliento e insuficiencia cardiaca.
"Si sabe que va a asistir a comidas que resultarán copiosas con sus familiares o con amigos, reducir la cantidad de calorías de las comidas anteriores y posteriores le vendrá bien", aseguró Hamilton.

"Ser consciente de lo que está comiendo no solo le dará la oportunidad de pasar unas vacaciones felices, sino de pasar un feliz año 2013 y más allá de éste".


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTE: Methodist Hospital, Houston

sábado, 29 de diciembre de 2012

Obesidad psicopatológica

Afecta por igual a mujeres y hombres, y en sólo dos horas, se pueden consumir hasta siete mil calorías
El aumento de peso en una semana es de entre tres y siete kilogramos



Entre los trastornos alimentarios, junto con la anorexia y la bulimia, de los más conocidos y relacionados principalmente con las mujeres, es el trastorno por atracón, o binge eating disorder.
En estos episodios se consumen, generalmente en menos de dos horas, hasta siete mil calorías, y el aumento de peso es de entre tres y siete kilogramos por semana.
Su duración puede variar, y en ocasiones no es fácil diferenciarlo de uno en el que se consume mucha comida, pero en el que el individuo puede detenerse, explicó Rosalía Vázquez Arévalo, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.
Un “tragón” normal de vez en vez puede tener una comilona, pero en cierto momento se sentirá satisfecho y dejará de comer, lo que es relevante, porque ello lo distingue de alguien que padece el trastorno, y que en un episodio alimentario pierde el control y sigue con la ingesta aunque se sienta desagradablemente lleno, detalló.
A diferencia de la anorexia y la bulimia, este trastorno es más aceptado socialmente, quizá porque en él participan hombres en una proporción similar a la de las mujeres.

“Como que no se ve tan mal

 que un varón se atraque de comida”,

 estimó Vázquez Arévalo.

“Si bien todos los que lo tienen son obesos, no todos los obesos lo sufren, debido a que el origen del exceso de peso es multifactorial, es decir, existen diferentes detonantes; el relacionado con este trastorno, sería por problemas psicológicos”, aclaró.
La conducta de consumir grandes cantidades durante un periodo muy breve, sin poder dejar de hacerlo, usualmente se realiza a escondidas, para ocultar las ganas, pues los individuos se sienten a disgusto con ellos mismos, toda vez que se han propuesto dejar de hacerlo.
Además, existe un profundo malestar al recordar el atracón. Se hace al menos dos días a la semana por unos seis meses, y a diferencia de la bulimia y de la dismorfia muscular, no hay conductas o actividades compensatorias, como vómito, dietas restrictivas o ejercicio físico.

Tratamiento

Se calcula que del cinco al 30 por ciento de quienes acuden a tratamiento para reducción de peso padece trastorno por atracón, y en población abierta, sólo hay entre cinco y siete por ciento.
Si se trata la obesidad, se debería buscar su origen, porque si es detonada por problemas psicológicos, un tratamiento que no lo considere así, no funcionará, alertó.
Inicialmente, es necesario acudir con alguien que haga una evaluación (psiquiatra o psicólogo); una vez detectado el trastorno, y según la gravedad, debe ser atendido por un equipo multidisciplinario que incluya médico, nutriólogo, psiquiatra y psicólogo.
Esta afección impacta algunas áreas de la vida, pues por la obesidad la persona ya no puede trabajar, o se desencadenan algunos padecimientos orgánicos como diabetes e hipertensión; también puede ser que la forma de comer provoque problemas con la pareja o familiares.
Aparece entre los 18 y más de 30 años, a diferencia de la anorexia, que ocurre en adolescentes, y la bulimia, que es más común en mujeres a partir de los 18 años, y adultas jóvenes.
“Esta información se conoce por investigaciones internacionales, pues en México se tienen pocos estudios; además, la obesidad se trata como si tuviera un solo origen.

 “Digamos que han metido en la misma canasta a todas las obesidades”, concluyó la investigadora.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Las comidas familiares animan a los niños a comer más frutas y verduras, según un estudio


Imagen de noticias HealthDay
Las cenas de la temporada de fiesta que se realizan en familia, o las cenas familiares en cualquier ocasión, pueden ayudar a fomentar la ingesta de frutas y verduras saludables en los niños, halla un estudio reciente.
Los niños que cenan regularmente con sus familias también son más propensos a cumplir con la ingesta diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de cinco porciones de 2.8 onzas de frutas y verduras al día, según un estudio británico que aparece en la edición en línea del 19 de diciembre de la revista Journal of Epidemiology and Community Health.
"Los resultados de este estudio ilustran un mensaje de salud positivo para los padres, que podrían mejorar sus propios hábitos dietarios, y los de sus hijos", escribieron Meaghan Christian, de la Facultad de Ciencias Alimentarias y Nutrición de la Universidad de Leeds en Reino Unido, y colegas.
Los investigadores observaron las dietas de más de 2,000 niños de escuela primaria en Londres. Se pidió a sus padres información sobre la frecuencia con que la familia comía junta.
En promedio, los niños del estudio comían unas 10 onzas (3.7 porciones) de frutas y verduras al día, pero los niños que comían a veces o regularmente con su familia consumían más de estos alimentos.
En comparación con los niños que nunca comían con sus familias, los que a veces comían con sus familias consumían en promedio 3.4 onzas más de frutas y verduras al día, mientras que los que comían regularmente con sus familias consumían en promedio 4.5 onzas más por día, halló el estudio.
En general, los niños que comían regularmente con sus familias cumplían con las recomendaciones de la OMS de cinco porciones de frutas y verduras al día, mientras que los que solo comían a veces con sus familias o nunca lo hacían se quedaban cortos, según un comunicado de prensa de la revista.
Los hábitos alimentarios de los padres también tenían un impacto. Por ejemplo, los niños cuyos padres comían frutas y verduras a diario comían en promedio unas 3 onzas más que los niños cuyos padres las comían raras veces o nunca.
Los niños cuyos padres siempre les cortaban sus frutas y verduras también comían alrededor de 2 onzas más al día que aquellos cuyos padres no les ayudaban de esta forma. Y por cada tipo de producto consumido en la casa, la ingesta de los niños aumentaba en alrededor de 0.2 onzas al día, hallaron los investigadores.
"El mensaje clave... es que las familias coman frutas y verduras juntos a la hora de la comida", concluyó el equipo de investigación.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare




FUENTE: Journal of Epidemiology and Community Health

viernes, 21 de diciembre de 2012

Semillas que pueden ser venenosas


Algunos vegetales que forman parte de la dieta habitual pueden llegar a ser perjudiciales si se consumen en ciertas circunstancias
 
 La mayoría de las personas, cuando oye hablar de plantas tóxicas, piensa en especies silvestres.
Pocos saben que también se pueden encontrar en el parque, en el jardín, e incluso, en la mesa.
Y es que algunos de los vegetales que forman parte de la dieta habitual, consumidos en ciertas circunstancias, pueden llegar a ser perjudiciales.
En casi todos los casos, los síntomas suelen ser leves y las "intoxicaciones" pasan casi desapercibidas. A veces nos "cae mal la comida", sin razón aparente, o se siente un malestar pasajero que puede deberse a la ingesta de determinadas verduras.
No son especies poco habituales, sino alimentos como patatas, tomates, manzanas o espinacas, imprescindibles en una dieta equilibrada.
La parte carnosa de las semillas de algunas frutas muy populares, como peras, manzanas, melocotones o albaricoques, contienen un precursor del cianuro, aunque la cantidad es muy pequeña y, consumida en las raciones habituales, no causa trastornos. El cianuro es un potente veneno que "asfixia" la célula, bloquea la cadena respiratoria celular e impide que esta pueda utilizar el oxígeno, elemento imprescindible para su función. Se considera que la ingestión de 50 semillas de manzana o pera, o de la parte carnosa de 30 huesos de melocotón, albaricoque o ciruela, pueden causar la muerte en un adulto. Las almendras amargas también contienen amigdalina que, en contacto con la saliva, se convierte en un precursor del cianuro. De ahí que en los tratados clásicos de criminología se describa que los envenenados con cianuro desprenden un olor característico a almendras amargas. Las almendras dulces, cuando están tiernas, también contienen este principio, aunque en menor cantidad, ya que al madurar pierden este componente.

Evitar las patatas con brotes

Otro principio activo que puede provocar trastornos es la solanina, un alcaloide irritante para la mucosa gastrointestinal y con efectos sobre el sistema nervioso. Si se ingiere, provoca irritación en la boca y la faringe. También se desarrollan náuseas, vómitos y diarreas. Los síntomas neurológicos incluyen apatía, alucinaciones, temblores y parálisis. La mayoría de estos síntomas se resuelven en menos de 24 horas y son raros los casos de intoxicaciones graves.

Una forma de eliminar la solanina de las patatas consiste en cocerlas en agua con vinagre

Esta sustancia es abundante sobre todo en plantas del género Solanum, que incluye unas 1.500 especies, algunas de ellas tan populares como las patatas (Solanum tuberosum), los tomates (Solanum lycopersicum) y las berenjenas (Solanum melongera). Los alcaloides tóxicos se acumulan en las zonas no comestibles (partes verdes de la planta). No obstante, son posibles intoxicaciones poco importantes tras la ingesta de patatas con piel, sobre todo si tienen zonas verdes.
Para evitarlo, se aconseja no consumir patatas con brotes o con numerosas zonas enverdecidas, ya que en estos ejemplares la cantidad de solanina aumenta de forma considerable. La exposición a la luz provoca un aumento en la concentración del tóxico, de ahí la costumbre de guardar las patatas resguardadas de la claridad. Una forma de eliminar la solanina consiste en cocer las patatas en agua con vinagre y luego descartar el agua. En el caso de los tomates, el tóxico es más abundante en los ejemplares verdes.

Rechazar el agua de algunas verduras

Otros vegetales también populares, como espinacas y acelgas, contienen pequeñas cantidades de ácido oxálico que, ingerido en elevadas cantidades, provoca trastornos gastrointestinales y alteraciones renales. La concentración de oxalatos puede llegar a ser abundante en el agua de cocción de estas verduras, que conviene rehusar. Las bellotas contienen una cantidad variable de taninos, en mayor proporción en los ejemplares verdes. Los taninos son sustancias muy abundantes, presentes en casi todas las especies. Su toxicidad es escasa, aunque pueden provocar síntomas si se ingieren en cantidad considerable.
La intoxicación por taninos es más frecuente entre los animales. Los ovinos, bovinos y equinos son más sensibles que las aves y los cerdos, que son casi "inmunes" a su acción. Algunas crucíferas, como la col y la coliflor, contienen una cantidad variable de tiocianatos, sustancias que interfieren la función del tiroides. En zonas donde el consumo de estas verduras es muy elevado, son frecuentes los casos de hipotiroidismo. El senecio, o hierba cana, puede dar lugar a intoxicaciones crónicas cuando se consumen sus semillas, mezcladas con harina de trigo. El pan horneado con esta harina puede provocar, si se ingiere de forma continuada, falta de apetito, pérdida de peso y problemas hepáticos.
Un apunte sobre uno de los mecanismos de intoxicación más curiosos y poco conocido es el producido, de forma indirecta, tras el consumo de animales que habían ingerido la planta. Este es el caso de la intoxicación por cicuta provocada por la ingesta de perdices o codornices que han comido las semillas de estas plantas. También se han descrito trastornos tras la ingesta de caracoles que se han alimentado con hojas de roldón.


EROSKI CONSUMER

martes, 18 de diciembre de 2012

domingo, 16 de diciembre de 2012

Los impuestos sobre la comida chatarra resultan rentables




Las estrategias de precio de los alimentos pueden reducir las desigualdades dietéticas, afirma una investigadora
 
Imagen de noticias HealthDay
Gravar los refrescos y las comidas ricas en grasas saturadas, y proveer subsidios para las frutas y las verduras, podría animar a las personas a cambiar sus hábitos alimentarios, y posiblemente mejorar su salud, según un estudio reciente.
Investigadores de Nueva Zelanda analizaron 32 estudios anteriores, y concluyeron que habría un declive de un 0.02 por ciento en el consumo de comidas grasas por cada aumento de un uno por ciento en el precio. También determinaron que un aumento de un diez por ciento en el precio de los refrescos reduciría el consumo en un uno a un 24 por ciento.
Una reducción del diez por ciento en el precio de las frutas y de las verduras aumentaría el consumo en un dos a un ocho por ciento, según los hallazgos, que aparece en la edición del 11 de diciembre de la revista PLoS Medicine.
Sin embargo, los investigadores hallaron evidencia de que unos precios más bajos en las frutas y en las verduras podrían llevar a las personas a comprar cantidades más pequeñas de otros alimentos sanos, como el pescado, y cantidades más grandes de productos menos sanos.
Los posibles beneficios de salud de los impuestos sobre los refrescos y otras estrategias para reducir las compras de los alimentos malsanos y aumentar el consumo de frutas y verduras podrían ser mayores entre las personas de ingresos más bajos que entre los que tienen ingresos más altos, hallaron.
Esto sugiere que esas estrategias para fijar los precios de los alimentos tienen el potencial de reducir las desigualdades dietéticas, afirman Helen Eyles y colegas de la Universidad de Auckland y de la Universidad de Otago, en Wellington, en un comunicado de prensa de la revista.
Las dietas ricas en azúcar y grasas saturadas contribuyen al desarrollo de enfermedades crónicas, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare



 
FUENTE: PLoS Medicine
MedlinePlus

jueves, 13 de diciembre de 2012

Pensar que ha comido mucho, le ayuda a sentirse lleno

Un estudio apunta hacia nuevas direcciones en el control del peso

 
Imagen de noticias HealthDay
Investigadores señalan que si cree que ha comido mucho sentirá menos hambre horas después de la comida, un hallazgo que podría conducir a nuevos métodos de control del peso.
En el estudio participaron voluntarios que recibieron lo que parecía ser una porción pequeña o grande de sopa para el almuerzo. Sin embargo, los investigadores manipularon la cantidad de sopa que los voluntarios consumieron en realidad mediante el uso de una bomba oculta que podía volver a llenar o vaciar un plato de sopa sin que el comensal se diera cuenta.
Inmediatamente después de comer, el nivel de hambre de los voluntarios coincidía con la cantidad de sopa que habían comido, no con la cantidad que habían visto antes de comer. Sin embargo, dos a tres horas después del almuerzo, los que habían visto una porción grande de sopa tenían niveles de hambre significativamente más bajos que los vieron una porción pequeña.
Veinte y cuatro horas después de comer la sopa, más de los voluntarios que habían visto una porción más grande de sopa pensaban que la porción consumida satisfizo su hambre, según el estudio que aparece el 5 de diciembre en la revista PLoS One.
Los hallazgos muestran que la memoria hace una contribución independiente a la sensación de saciedad después de una comida, señalaron los investigadores de la Universidad de Bristol en Inglaterra.
Concluyeron, en un comunicado de prensa de la revista, que los resultados podrían usarse para encontrar nuevas formas de reducir el consumo de calorías de la gente.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: PLoS One

lunes, 3 de diciembre de 2012

Cocine con cariño y precaución


La época de fiestas es para muchos la oportunidad perfecta para comer sus platos favoritos, incluyendo antojos y exquisiteces de su país de origen. Y no hay nada más especial que las recetas heredadas de generación a generación. Sin embargo, el paso del tiempo puede haberle restado exactitud a los ingredientes o las proporciones. Por eso es importante que tome ciertas precauciones, sobre todo al preparar platos con algún tipo de ave o carne, ya que requieren cuidados específicos para su manejo y completa cocción.